EL ROCK ENCONTRO SU CASA Y ES EL VIVE LATINO
- Avit Malibrán
- hace 1 día
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Por Avit Malibrán
Ciudad de México, 25 de febrero 2026
Hay festivales que traen artistas. Y hay festivales que construyen escena. Vive Latino pertenece a la segunda categoría.
Desde finales de los noventa, cuando apostar por el rock en español parecía un riesgo comercial, el Vive se convirtió en punto de reunión para bandas que hoy son historia viva y para otras que encontraron ahí su primer escenario masivo. No era solo un cartel: era una declaración cultural.

Más que nostalgia, identidad
Ir al Vive no es solamente ir a escuchar música. Es encontrarte con generaciones distintas cantando la misma canción desde lugares distintos de su vida. El que vio a su banda favorita en 2003. La que la descubrió en streaming hace dos años. El que va por tradición. La que va por primera vez.
El festival ha sabido mutar sin traicionarse. Lo que empezó como una trinchera del rock se expandió hacia el indie, el hip hop, la electrónica y los sonidos alternativos latinoamericanos. Y aunque cada edición genera debate que si ya no es tan “rock”, que si el cartel cambió demasiado, esa conversación también forma parte de su ADN.
El ritual colectivo
Hay algo que solo pasa en el Vive: el polvo, el slam, las playeras negras, los encuentros accidentales entre escenarios, la caminata eterna para llegar al acto que no te quieres perder. Es un ritual chilango que ya es patrimonio emocional.
Y quizá ahí está la clave. Vive Latino no es perfecto, pero es necesario. Es el espejo de cómo ha cambiado la música alternativa en Latinoamérica. Es la prueba de que la escena no es estática. Evoluciona, incomoda, se reinventa.
Para Randie, el Vive es ese lugar donde la memoria y el presente se cruzan sin pedir permiso. Donde una banda consagrada comparte cartel con un proyecto emergente y ambos encuentran público. Donde el rock en cualquiera de sus nuevas formas sigue teniendo algo que decir.
Y mientras exista esa necesidad de gritar una canción con miles de personas al mismo tiempo, el Vive seguirá siendo punto de encuentro.




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